domingo, 5 de diciembre de 2010

¿Laberintos? ¿literarios? Borges anda cerca...

Sí y no. Me explico: por ser la primera entrada de este blog dedicado a la Literatura, una de mis principales pasiones, he decidido explicar de qué va el título y por qué se relaciona tanto con mi concepción de la Literatura.

Desde que soy capaz de recordar, siempre he visto la Literatura como un largo hilo, un hilo que unía todos los libros que se han escrito y que los relacionaba entre sí. Ahora sé que más bien es una red, o sea que las conexiones existentes entre los diferentes libros pueden convertirse en un auténtico laberinto.
Este hecho resulta especialmente notable cuando tomamos un libro cualquiera y tras leerlo, descubrimos que nos apasiona y empezamos a indagar en la historia del protagonista, del autor, o de las cosas que el protagonista descubre en la novela.

Por poner un ejemplo, cuando leí Respiración artificial de Ricardo Piglia por recomendación de una asignatura de la carrera (bendita asignatura) el autor hablaba de Borges y Arlt. Como a Borges ya lo conocía (aunque no tanto como después de la última asignatura del máster) empecé por Arlt. El juguete rabioso para ser exactos. Es posible (es una teoría personal) que la traición de Silvio se deba a la teoría de Borges de que Judas Iscariote es Dios, puesto que a sabiendas de que sería considerado un traidor durante toda la Historia, permitió que se produjera la salvación divina traicionando a Jesús.
Silvio sabe que va a ser repudiado por traidor. Lo único que puede darle sentido a su vida, dice, es este hecho (porque a sus ojos, lo iguala con Dios).

Pero volvamos a Borges, porque éste le hace un homenaje a Arlt en El indigno, se trata del policía, llamado Alt, y encargado nuevamente de una traición, en un cuento muy relacionado con El juguete rabioso de Arlt, como bien señala Ricardo Piglia en Respiración artificial:

Ahora bien, dijo Renzi, el policía a quien el protagonista del cuento de Borges va a ver para delatar a su amigo se llama, en el relato de Borges, Alt. Sabés mejor que yo, sin duda, el significado que tienen los nombres en los textos de Borges, de modo que nadie me hará creer que ese apellido, con esa R que falta, letra inicial, diría yo, de otro nombre, con esa R justamente que falta, está puesto ahí por azar [i]


[i]Piglia, Ricardo, Respiración artificial, Buenos Aires, Sudamericana, ed. 1988, pág. 173. Dicho sea de paso, en la misma página leemos: "Es como decir que Borges le puso porque sí Beatriz Viterbo a la mina de El Aleph o que en ese cuento Daneri no es una contracción de Dante Alighieri".



Por si acaso no es la literatura argentina lo que le gusta al lector, Piglia también habla de Kafka. Bueno decir que habla no es exacto. Yo más bien diría que traza toda una parábola según la cual Franz Kafka habría conocido a un jovencísimo Adolf Hitler en un café y habría creído sus descabelladas ideas para cambiar el mundo. La metamorfosis y El proceso, serían prefiguraciones de los campos de concentración.

Únicamente he cogido como ejemplo una novela normal. Si es un cuento de Borges, probablemente las referencias podrían extenderse infinitamente. Así pues, Borges anda cerca, pero no se refiere a La biblioteca de Babel  ni nada de eso. La literatura está formada a base de referencias, es un conjunto de intertextualidades lúdicas e inteligentes. Así es como yo la veo.

¿Conocen una teoría sociológica que dice que todos los seres humanos están unidos por seis pasos? (pueden ser relaciones de parentesco, o de trabajo, amigos o simples conocidos). Pues yo tengo una teoría: con los libros es igual. Sólo que probablemente sean siete y no seis los pasos, por aquello de que el siete siempre ha sido el número de la conexión mágica y la Literatura y la Magia se han llevado siempre muy bien.

La imagen proviene de Educar. El portal educativo del estado argentino. Sin ánimo de lucro.

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